Bringing Christ to the world

The context of our reality is that the Diocese of Youngstown is one of 87 “mission dioceses” in the United States and its territories. A mission diocese, to one degree or another, lacks adequate financial and pastoral resources to fully carry out its important work of word, worship and service. This sense of mission is an ever-present reminder that we do not exist for ourselves. As a result, we must never fall prey to an ecclesial introversion. Rather, we must always seek to bring Christ to the world, most especially, the poorest of the poor.

Typically, this outreach happens through our 62 parishes, 26 schools and seven preschools and four cemeteries. Catholic Charities and its agencies, which are primarily supported by the Annual Diocesan Appeal, are probably the most obvious example, however—its myriad of programs promise accompaniment and support to those most in need. In November, Catholic Charities coordinated a Community Day of Hope at St. Teresa of Calcutta Parish’s Blessed Sacrament campus, providing resources and health services along with distribution of food, winter coats and other basic needs to the community. This was a collaborative effort with St. Vincent de Paul Society, Mercy Health, our deacons and the Knights of Columbus. Through this event, Catholic Charites was emulating what is happening in our parishes every day with partnerships and mergers. We are always stronger when we work together.

In addition, under the threat of heightened food insecurity last fall, all our Catholic Charities agencies worked together to collect food and to make sure it got into the hands of those who need it. Moreover, when the Phoenix House senior apartment complex in Austintown had an explosion just before Thanksgiving, Catholic Charities Regional Agency was one of the primary organizations assisting the people who were displaced to find shelter. In December, Catholic Charities did a soft opening for the Respite of Hope, a collaborative program that provides shelter for people who are homeless or lack the necessary support at home to convalesce and or recover from surgery.

We are a mission diocese in the Rust Belt, yet we have been able to do this very important work thanks to the generosity, care and heart of our donors—and for that I am eternally grateful.

There are a handful of times in the Gospels when we encounter it being said that “Jesus’ heart was moved with pity” (Matthew 9:36 and Mark 6:34). Jesus further demonstrates His compassion and mercy in Matthew 14:14, when He goes to shore and heals the sick. When He says, “Love one another as I have loved you” (John 13:34), He invites us to move our hearts in much the same way. When this happens, our hearts become one with Jesus and one with each other, therein, realizing His great priestly prayer, “That all may be one.” 

How blessed we are to be One in Hope: One in Mission, through our Annual Diocesan Appeal. In 2025, for the second consecutive year, we reached our goal of $4 million—eclipsing it by $130,000. It is also worth noting that the collection rate was at 99.02 percent, and experts will tell you that result is almost unheard of. There were 11,779 donors last year, 1,100 of those being first-time donors. The average gift last year was $309.43, and the priests of our diocese contributed $109,208.

These positive results indicate not only the big and moving hearts of our donors, but also their affirmation for all the good ministry taking place in our diocese through Catholic Charities and our parishes, which build up our communities and bring them closer to the heart of Christ. When we come together with a shared purpose, we can do great things.

There remains room for growth in some pockets of our diocese. At the end of the day, what we are being asked to do is to be the Church. The work of being the Church in this portion of the Lord’s vineyard must continue. Together we have a shared responsibility to bring Christ’s heart to those most in need. May God inspire us to go forward, moving hearts with compassion, tenderness and mercy for the good of His Church, which historically has had a special intentionality for the poor and those most in need.

In his Apostolic Exhortation, Dilexi Te (“I Have Loved You”), Pope Leo writes, “For God shows His preference for the poor; first and foremost, the Lord’s word of hope and liberation is addressed to them … And the Church, if it wants to be the Church of Christ, must be a Church of the Beatitudes, a Church that makes room for the little ones, that is poor and walks with the poor, and that is a place where the poor have a privileged place” (cf. James 2:2-4) (No. 21).

Together let us go forward, “One in Hope: One in Mission,” to make room for the poor and walk with them, sharing the heart of Christ, letting them know that they are special and loved. And let us continue to pray, “That all may be one.”


El contexto de nuestra realidad es que la Diócesis de Youngstown es una de las 87 “diócesis de misión” en los Estados Unidos y sus territorios. Una diócesis de misión, a mayor o menor escala, carece de los recursos financieros y pastorales adecuados para llevar a cabo plenamente su importante labor de evangelización, culto y servicio. Este sentido de misión nos recuerda constantemente que no existimos para nosotros mismos. Como resultado, nunca debemos caer en la tentación de la introversión eclesial. Al contrario, debemos esforzarnos siempre por llevar a Cristo al mundo, especialmente a los más pobres entre los pobres.

Normalmente, esta labor de divulgación se lleva a cabo a través de nuestras 62 parroquias, 26 escuelas y 7 guarderías, así como de 4 cementerios, todos los cuales reciben fondos y apoyo fundamentales de la Campaña Diocesana Anual. Otra organización que   depende de esta campaña de recaudación de fondos es Caridades Católicas y sus agencias, cuyos numerosos programas prometen acompañamiento y apoyo a quienes más lo necesitan. En noviembre, Caridades Católicas coordinó el Día Comunitario de la Esperanza, celebrado en el campus del Santísimo Sacramento de la Parroquia Santa Teresa de Calcuta, donde brindó recursos y servicios de salud, además de la distribución de alimentos, abrigos de invierno y otros artículos de primera necesidad a la comunidad. Este evento fue un esfuerzo conjunto con la Sociedad de San Vicente de Paúl, Mercy Health, nuestros diáconos y los Caballeros de Colón. A través de este evento, Caridades Católicas replicó lo que sucede a diario en nuestras parroquias mediante la colaboración y la unión de esfuerzos. Siempre somos más fuertes cuando trabajamos juntos.

Además, ante la amenaza de una mayor inseguridad alimentaria el otoño pasado, todas nuestras agencias de Caridades Católicas trabajaron juntas para recolectar alimentos y asegurarse de que llegaran a quienes los necesitaban. Asimismo, cuando se produjo una explosión en Phoenix House justo antes del Día de Acción de Gracias, la Agencia Regional de Caridades Católicas fue una de las principales organizaciones que ayudó a las personas desplazadas a encontrar refugio. En diciembre, Caridades Católicas inauguró de forma preliminar Respite of Hope, un programa colaborativo que ofrece alojamiento a personas sin hogar o que carecen del apoyo necesario en casa para convalecer o recuperarse de una cirugía.

Somos una diócesis de misión en lo que se conoce como la región industrial del Cinturón de Óxido, y sin embargo, hemos podido llevar a cabo esta importantísima labor gracias a la generosidad, el cariño y la bondad de nuestros donantes, por lo cual les estaré eternamente agradecido.

Hay varias ocasiones en los Evangelios donde encontramos la expresión de que “Jesús sintió compasión” (Mateo 9:36 y Marcos 6:34). Jesús demuestra una vez más Su compasión y misericordia en Mateo 14:14, cuando desembarca y sana a los enfermos. Cuando dice, “que se amen los unos a los otros” (Juan 13:34), Él nos invita a mover nuestros corazones de la misma manera. Cuando esto sucede, nuestros corazones se convierten en uno con Jesús y con el de otros, haciendo realidad su gran oración sacerdotal, “Que todos sean uno.”

¡Qué bendecidos somos de ser Uno en la Esperanza: Uno en la Misión a través de nuestra Campaña Diocesana Anual! En ​​2025, por segundo año consecutivo, alcanzamos nuestra meta de 4 millones de dólares, superándola en 130.000 dólares. Cabe destacar también que la tasa de recaudación fue del 99,02%, un resultado prácticamente sin precedentes, según los expertos. El año pasado tuvimos 11.779 donantes, de los cuales 1.100 donaron por primera vez. La donación promedio fue de 309,43 dólares, y los sacerdotes de nuestra diócesis contribuyeron con 109.208 dólares.

Estos resultados positivos demuestran no solo la gran generosidad del corazón de nuestros donantes, sino también su apoyo a la importante labor que se realiza en nuestra diócesis a través de Caridades Católicas y nuestras parroquias, que fortalecen nuestras comunidades y las acercan al corazón de Cristo. Cuando nos unimos con un propósito común, podemos lograr grandes cosas.

Todavía hay margen para crecer en algunas zonas de nuestra diócesis. En definitiva, lo que se nos pide es que seamos Iglesia. El trabajo de ser Iglesia en esta porción de la viña del Señor debe continuar. Juntos tenemos la responsabilidad compartida de llevar el corazón de Cristo a quienes más lo necesitan. Que Dios nos inspire a seguir adelante, conmoviendo corazones con compasión, ternura y misericordia para el bien de su Iglesia, que históricamente ha tenido una especial predilección por los pobres y los más necesitados.

En su Exhortación Apostólica, Dilexi Te (“Te he amado”), el Papa León escribe: “En efecto, Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor… Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado” (cf. St 2:2-4) No. 21).

Avancemos juntos, “Uno en la Esperanza: Uno en la Misión”, para abrir espacio a los pobres y caminar con ellos, compartiendo el corazón de Cristo que les hace saber que son especiales y amados. Y sigamos orando: “Para que todos sean uno”.

Share To Social Media

Picture of Bishop David J. Bonnar

Bishop David J. Bonnar

Originally from Pittsburgh, Pennsylvania, the Most Reverend David J. Bonnar was installed as the sixth Bishop of the Diocese of Youngstown on January 12, 2021. He received a bachelor degree in Social Communications from Duquesne University in Pittsburgh and studied at the Pontifical North American College in Rome receiving a Bachelor in Sacred Theology (STB) in 1987 from the Pontifical Gregorian University in Rome. As a priest in the Diocese of Pittsburgh, Bishop Bonnar served as parochial vicar at Saint Vitus Parish, New Castle; Saint Rosalia Parish, Greenfield; and Saint Thomas More Parish, Bethel Park. He served as chaplain at Central Catholic High School and as Director of Vocations, Director of the Pre-Ordination program, Director of the Permanent Diaconate program and Rector of Saint Paul Seminary in Pittsburgh. In 2009, Bishop Bonnar was appointed pastor of Saint Bernard Parish, Mt. Lebanon and from 2018 also served as administrator of Our Lady of Grace Parish, Scott Township. In 2020, he was named pastor of Saint Aidan Parish, Wexford. On November 17, 2020, His Holiness Pope Francis appointed him the sixth Bishop of Youngstown. In addition to his ministerial assignments, Bishop Bonnar has also served on the Diocese of Pittsburgh Post-Ordination Board, Clergy Personnel Board, Seminary Admissions Board, Chair of the Permanent Diaconate Admissions Board, Chair of the Priestly Formation Board, and Chair of the Priesthood Candidate Admission Board. Since 2014, Bishop Bonnar has been the editor of The Priest magazine and in 2020 was appointed a member of the National Advisory Board for the United States Conference of Catholic Bishops. For 12 years Bishop Bonnar was also chaplain to the NFL Pittsburgh Steelers professional football team.
Related Stories

Stay up to date with all new things happening at the Diocese of Youngstown. Subscribe to our Newsletter here.

Cookie policy
We use our own and third party cookies to allow us to understand how the site is used and to support our marketing campaigns.